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Con la llegada del nuevo gobierno de Cambiemos, una de las primeras cosas en cambiar fueron los cuadros tarifarios de los distintos servicios como luz, agua, gas, transporte, etc. Se podría debatir si las tarifas anteriores eran lógicas ($30 de gas por bimestre para una casa), pero no es la idea. Dentro de las diversas polémicas y controversias que se generaron, una de (a mi criterio) la más importante es la del agua; ya que la tarifa no se encuentra sujeta al consumo sino a las características del inmueble que uno habita.

La zona y los m² cubiertos son los principales parámetros mediante los cual se cataloga a los usuarios y finalmente lo que definirá que tarifa regirá. A igual superficie cubierta, quien viva en una zona considerada de menores recursos abonará menos y análogamente dentro de la misma zona, abonará más quien resida en un hogar de mayor superficie. En este sentido comienza el primer debate ¿Es el agua un servicio o un impuesto?

De los 3 millones de clientes que posee AySA sólo el 12% posee medidor, y acorde a su director general “…no es posible técnicamente medir a todo el mundo”[1]. Acá empieza mi cuestionamiento ¿Cuál es el impedimento técnico a poseer todos los usuarios medidos? Quizá se refiera a lo complejo que es realizar las lecturas manuales de todos los medidores, problema que ya otras empresas como Edenor está teniendo.

Desde que las facturas pasaron de ser bimestrales a ser mensuales, Edenor informó que le era difícil realizar todas las lecturas correspondiente mes a mes. Para ello informó a los clientes que si sus operarios no pueden realizar las lecturas correspondientes, era su responsabilidad la de informar la lectura por vía telefónica o Internet. Es cierto, realizar las lecturas manualmente mes a mes a los millones de clientes es algo bastante complejo (y arcaico). Como dirían en los infomerciales there must be a better way! 

better_way

The better way

Gracias a Dios existe algo llamado tecnología que se supone sirve para ayudar a las necesidades del hombre. Del correo pasamos al email, del cospel a la SUBE, pero seguimos dependiendo de (miles?) de operarios que realicen las lecturas de los medidores. Afortunadamente existen medidores smart que poseen diversos mecanismos de comunicación para informar sus lecturas a la entidad proveedora.

Acorde a un artículo del L.A. Times [2], que referencia la implementación de dichos medidores, los mismos poseen un costo aproximado de u$d 300 y trae beneficios tanto a los clientes como los proveedores.

Es imperativo que se analice y lleve acabo esta migración cuanto antes. ¿Va a requerir mucha inversión? Si, ¿va a llevar mucho tiempo? Sí. Pero haciendo uso de un término empleado en informática, este modelo no escala. ¿Cuánto más sostenible es que el costo de un servicio impuesto tan vital como el agua esté ligado a un Excel mágico? Y por sobre todo, ¿Que tan justo és?. Yo vivo sólo, trabajo y estudio por lo en mi casa sólo ceno, me ducho y duermo (ni siquiera desayuno); por lo cuál que se me cobre en base a donde vivo es por lo menos, injusto.

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