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you_must_be_this_tall

Cuando hablé de “Los peligros del Sexting” y también “Peor que el sexting” creí que ya no iba a tener qué más para decir respecto de las redes sociales y sus posibles riesgos; pero siempre hay un poco más sobre que hablar. Me encontraba hace unos días navegando en Facebook hasta que veo que varios de mis contactos hicieron share de un video, pero el video no es lo interesante, sino de donde provenía ese video.

El perfil era de una tal Micaela del cuál inmediatamente resaltaba un imagen de una nena, una leyenda que da cuenta de sus 13 años y lo más impresionante 60.000 likes y muchisimos comentarios en el muro (de varones obviamente). Me puse a investigar un poco y esta Mica parece tener diversos perfiles y fanpages (posiblemente no hechos por ella), Twitter al que le llegan un aluvión de preguntas por ASK (y muchas veces insultos); videos dedicados en YouTube y hasta si googleamos su nombre parecería que tiene cierta fama. Inmediatamente después revisé las políticas de Facebook y me asombré al ver que sólo requiere ser mayor de 13 años; cosa que según recuerdo anteriormente se debía ser mayor de 18.

¿Y cuál es el problema que un menor tenga Facebook?

Internet no es un jardín de infantes, es un mundo muy bipolar donde todo es accesible desde información que expande nuestros horizontes del conocmiento; hasta los rincones gore, pornográficos y similares. De igual manera dentro de un entorno “inofensivo” como quizá consideremos lo es una red social como Facebook, tenemos riesgos, el más obvios (y/o peligroso) es ser víctima de grooming (recomiendo ver la película Trust).

Pero ser víctima de un pedófilo es un caso extremo y creo que ya analicé eso en los post anteriores, lo que me interesa analizar de este caso son las consecuencias más sutiles, más cotidianas.
¿Cómo maneja una chica de 13 años una exposición masiva? ¿Es sano cómo se expone? Esas son las preguntas que me hago ahora mismo mientras tipeo on the run. 

Los videos dedicados de YouTube tienen 20.000 vistos, sus fanpages 60.000 likes, en twitter 700 seguidores, su perfil personal casi 4000 amigos; esto una chica de 13 años…
¿Es sano que una chica de 13 años tenga 800 posts en su muro de pajeros (otro adjetivo no se me ocurrió)? ¿Es bueno que constantemente esté subiendo fotos de ella con sus amígas? Es bueno que ya a esa edad desconocidos le digan por twitter “sos una puta, todo ****** te conoce?” El anonimato y la masividad son los dos dobles filos de Internet.

Debo confesar que cuando se me ocurrió empezar a escribir este post creí que iba a poder a llegar a una conclusión, pero ahora estoy más convencido que he de llegar a una reflexión; o a un llamado al mismo.

Creo que hoy en día los chicos tienen la tecnología muy asociada (demasiado) y los adultos no han acompañado esa profunda asociación. O permitimos o denegamos, pero raramente concientizamos. Quién no alguna vez ha escuchado a su vieja decir –“Abrigate que va a hacer frio!” “Mirá a ambos lados al cruzar la calle” “No le abras la puerta a extraños” y un sinfín de frases populares de madre argentina. Pero, ¿alguna vez hemos escuchado a alguien decir –“No aceptes desconocidos en Facebook” -“Tené cuidado con lo que publicás”? Si hacemos una analogía es coherente, las redes sociales hoy en día son un “barrio” virtual con las mismas pica entre bandas, con las mismas chusmas, con el mismo conventillo; pero a veces el hecho de que sea virtual hace que nos despreocupemos. ¿Son las redes sociales virtuales? Detrás de cada alias hay una persona verdadera, las redes sociales no son ni más ni menos que una extensión del mundo “real”.

¿Acaso Micaela es consciente de lo que implica tener a tanta gente pendiente de uno? ¿Es conciente de lo que implica subir montones de fotos con sus amigas?¿Lo son sus padres?¿Lo somos nosotros? Posiblemente varios piensan (y yo a veces lo hago), “pero son fotos con sus amigas nomás… Son contactos en facebook nomás…” Pero recordemos que no existe un mundo virtual, sino solamente una extensión virtual del mundo real. ¿Acaso permitiríamos que nuestra hija de 13 años empapele una pared del barrio con fotos suyas? ¿O que ande contando a extraños (o pseudo-extraños) menudencias de su vida? Seguramente no.

Para concluir (y mostrar de qué hablaba) dejo una galería con imágenes.

Nota: Por tratarse de una menor de edad, se han editado las imágenes con el fin de preservar su identidad.

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